miércoles, 5 de abril de 2017

Cuento con el que participé en Santiago en 100 palabras 2017

Julia no llora


Era el primer ingreso de la tarde. El José venía desarmado. Rígido y congelado en el tiempo. Cuántas veces Julia le repitió ten cuidado; esa cosa es un ataúd con ruedas, pa' qué te la compraste. Es que José adoraba la sensación del viento en su cara; es una adicción, le decía. Una condena, respondía ella. Pero a él lo hacía feliz. Cuando vi entrar ese casco de diseños militares, un pantalón hecho jirones y una chaqueta de cuero rasgada, algo recorrió mi cuerpo. Rogué porque ella ya lo supiera. Julia no llora, me repetía. Ella nunca llora.